El porqué de los hidrolizados

¿Por qué dietas con proteínas hidrolizadas para perros y gatos?

Este documento expone con el objetivo de formar a los profesionales que trabajan con nosotros y a nuestros clientes más exigentes para así poder explorar, valorar, y por tanto trabajar cada una de nuestras referencias que nos sitúan clara y definitivamente por encima de la media de mercado. Hemos decidido explicar desde un punto de vista estrictamente técnico el motivo por el cual en el 2014 hemos optado en incorporar en algunas de nuestras fórmulas (y no en todas) las proteínas hidrolizadas como fuente de aminoácidos esenciales y dispensables. En una segunda parte de este mismo documento describimos en detalle cada una de nuestras novedades.

Nos excusamos de antemano si algún lector de este documento encuentra conceptos de difícil comprensión, pero seguro que de cualquier modo obtendrá una idea general, por lo que hemos deseado incluirlos con el objetivo de ofrecer explicaciones con la suficiente profundidad, para así lograr un uso de nuestros excelentes productos lo más acertado posible. Empecemos.

El principal objetivo de hidrolizar las proteínas para algunas de nuestras dietas es romper lo bastante la estructura proteica dentro de la dieta para eliminar cualquier alérgeno y cualquier epítope alergénico y, por tanto, evitar el reconocimiento inmunitario por parte de los perros o gatos ya sensibilizados a las proteínas intactas. Con ello logramos respuestas de aceptación fisiológicamente más altas por parte de perros y gatos a nuestros alimentos y una prevención a los problemas de hipersensibilidades alimentarias. Un objetivo secundario es romper las proteínas hasta un punto en que no haya antígenos capaces de provocar una respuesta inmunitaria, y conducir a la sensibilización de un individuo que no ha estado en contacto previamente.

Se define un «antígeno» como una sustancia capaz de estimular la producción de anticuerpos. Los antígenos suelen ser, aunque no siempre, proteínas. Un «alérgeno» es un antígeno capaz de aparecer y unirse a anticuerpos inmunoglobulina E (IgE) específicos e inducir la degranulación de los mastocitos después de unirse a la IgE en la superficie de la célula. Idealmente, la hidrólisis de las proteínas evita la degranulación de los mastocitos que se produciría como respuesta a la proteína intacta, y permite a un paciente hipersensible a las proteínas ingerir el hidrolizado sin signos clínicos.

Alergenos alimentarios

Los alimentos contienen una enorme variedad de proteínas, la mayoría de las cuales son posibles antigénicos, y sólo unos pocos han demostrado ser alergénicos. Generalmente, se piensa que las propiedades bioquímicas que convierten una sustancia concreta en un alérgeno no son específicas de la especie, y que, en general, podría preservarse la homología significativa en el reconocimiento de los alérgenos. Efectivamente, eso parece ser cierto para el potencial alergénico de las inmunoglobulinas. No obstante, hay diferencias de especie en la importancia relativa de la mayoría de los alérgenos. Por ejemplo, aunque la ternera es el alérgeno más habitual en los perros y los gatos, no es una causa común de alergia entre las personas que viven en Norteamérica o en otras zonas septentrionales del planeta, donde por costumbre suelen ser una fuente significativa de proteínas en sus dietas.

Las reacciones alimentarias adversas en los perros y los gatos incluyen tanto los mecanismos no inmunológicos (intolerancia a los alimentos) como los inmunológicos (hipersensibilidad a los alimentos). Probablemente, es el caso de la mayoría de las hipersensibilidades verdaderas a los alimentos que son de tipo I, que implica la degranulación de los mastocitos para el desarrollo de los signos clínicos. La degranulación de los mastocitos requiere la unión cruzada de dos o más moléculas de IgE unidas por receptores IgE de alta afinidad (FeR1s) en la membrana de los mastocitos. Este requerimiento de divalencia pone un límite de tamaño mínimo para las moléculas que pueden estimular las reacciones mediadas por IgE. La mayoría de publicaciones establecen que este límite inferior es de 10 kDa, aunque los péptidos más pequeños pueden actuar como haptenos (menos de 10.000 daltones, por lo que no induce por sí misma la formación de anticuerpos pero al unirse a una proteína transportadora como la albúmina estimula una respuesta inmunitaria. En resumen un hapteno es la parte de un antígeno que por sí sola no dispara la respuesta inmune, pero sí posee especificidad). Un trabajo de Beresteijn y más recientemente, uno de Van Hoeyveld, sugieren que el límite puede ser mucho más pequeño, posiblemente entre 3 y 5 kDa. La masa molecular mínima para la unión simple de las IgE parece estar entre 0,97 kDaa y 1,4 kDa.

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Requerimientos para la activación de los mastocitos. (imagen de la izquierda) Los mastocitos se sensibilizan por la unión de la IgE a los receptores IgE de alta afinidad, los FeRI. Los alergenos se unen de forma cruzada a las moléculas de FeRI de los IgE e induce la liberación de los mediadores producidos anteriormente y de los sintetizados de nuevo, como la histamina, las prostaglandinas, las enzimas, y las citocinas. (imagen de la derecha) Si la proteína alergénica está suficientemente hidrolizada, no hay cruzamiento y el mastocito no se degranula. Esto es así aunque algunos fragmentos mantengan la capacidad de unir IgE.

En los seres humanos, se ha observado que los péptidos de 4,5 kDa mantienen la alergenicidad. Por el contrario, es poco probable que las proteínas de más de 70 kDa se absorban intactas de manera eficaz a través de la mucosa entérica, y muy pocos alérgenos son de ese tamaño. Sin embargo, el tamaño de los fragmentos más pequeños que mantienen la alergenicidad varía mucho entre las fuentes proteicas de los alimentos.

Aunque la mayoría de los alérgenos alimentarios conocidos son proteínas o glucoproteínas, se sabe que hay moléculas no proteicas que pueden funcionar como alérgenos. Algunos hidratos de carbono libres de proteínas, como los polisacáridos neumocócicos y el dextrano altamente unido, inducen reacciones alérgicas en los seres humanos. Los hidratos de carbono se han implicado como haptenos que unen proteínas (p. ej., inulina) y como partes de glucoproteínas antigénicas (p. ej., ß-fructofuranosidasa). También se les considera responsables de la reactividad cruzada entre las alergias a las plantas y están relacionadas con los falsos positivos de los análisis de unión de IgE (inmunoglobulina E), como los utilizados en las pruebas alérgicas séricas de ELISA (Enzyme-Linked ImmunoSorbent Assay, Ensayo por inmunoabsorción ligado a enzimas). Sin embargo, el papel de los antígenos de los hidratos de carbono verdaderos en la alergología humana todavía es controvertido, y está poco definido, y aún no se sabe nada sobre su existencia en perros o gatos caninos y felinos.

En los casos en los que los hidratos de carbono de la dieta están implicados como fuente de alergenos (p. ej., maíz), es más probable que haya una proteína alergénica dentro de la fuente de hidratos de carbono que la existencia de una hipersensibilidad verdadera a las moléculas de los hidratos de carbono. Las prolaminas (grupo de proteínas vegetales con gran contenido en prolina, único aminoácido proteinogénico cuya α-amina es una amina secundaria en lugar de una amina primaria) de maíz, que son proteínas de 20 a 23 kDa, se han detectado en la fórmula de la caseína hidrolizada cuando se utiliza el almidón de maíz como fuente de los hidratos de carbono. Del mismo modo, se han aislados alergenos proteicos lipofílicos en aceites vegetales refinados. Por tanto, las fuentes de hidratos de carbono y lípidos escogidas para la incorporación en las dietas proteicas hidrolizadas pueden ser fuentes importantes de alergenos proteicos convencionales, porque habitualmente no están sujetos a la hidrólisis enzimática, y deberían considerarse cuando se evalúan dietas comerciales.

Es importante reconocer las limitaciones de nuestra comprensión de las reacciones adversas caninas y felinas a la comida. En la mayoría de los casos, no se ha definido la naturaleza exacta de las respuestas inmunológicas. Por tanto, aunque se cree que las hipersensibilidades de tipo I mediadas por IgE están presentes en algunos casos, es probable que existan otros mecanismos. Esto es especialmente cierto en los casos en los que sólo se presentan signos gastrointestinales. El grado de hidrólisis necesario para evitar la reacción adversa puede ser diferente cuando hay respuestas inmunitarias no mediadas por la IgE.

Reducción de la antigenecidad de las proteínas de los alimentos

La antigenecidad de una proteína viene determinada por su estructura primaria (su secuencia de aminoácidos), su estructura secundaria (el plegamiento de la cadena de aminoácidos en hélices o láminas) y su estructura terciaria (el posterior plegamiento de las hélices y las láminas). La reducción de la antigenecidad puede conseguirse mediante: 1) la rotura de la estructura tridimensional de la proteína (estructuras secundaria y terciaria); 2) alterando la estructura de la cadena de aminoácidos (conjugación de los aminoácidos con azúcares, oxidación de los aminoácidos), o 3) rompiendo las uniones peptídicas (hidrólisis).

Los métodos específicos mediante los que se puede reducir la antigenecidad incluyen el tratamiento con calor, la manipulación del pH, la hidrólisis enzimática y la filtración. La eficacia del tratamiento con calor depende de la labilidad inherente de la proteína a las temperaturas elevadas. Entre las proteínas de la leche, por ejemplo, la caseína es relativamente estable al calor y puede soportar temperaturas de 130 ºC durante más de 1 hora sin desnaturalización significativa. Por el contrario, las proteínas del suero de la leche son mucho más lábiles al calor, desnaturalizándose alrededor de los 80 ºC. Según esto, en los seres humanos, se ha observado que, aunque el tratamiento con calor puede reducir el número de los antígenos proteicos del suero de la leche, tiene poco efecto sobre los antígenos de la caseína, a pesar de calentar a 121 ºC durante 15 minutos. Por tanto, el tratamiento con calor utilizado sólo para reducir la alergenicidad de un producto lácteo no tiene ninguna utilidad en aquellos individuos sensibilizados al componente de la caseína.

Se puede asumir que hay un número significativo de alérgenos estables al calor, porque muchas de las alergias alimentarias identificadas en los animales domésticos incluyen las reacciones a los componentes proteicos de las dietas comerciales (secas o enlatadas) que están sujetas a tratamiento con calor durante la fabricación. De manera alternativa, puede ser que algunas proteínas aumenten en alergenicidad con el tratamiento por calor. El efecto del tratamiento con calor mayoritariamente cambia la conformación tridimensional de la proteína. Aunque esto puede romper algunos alérgenos, del mismo modo también puede destapar determinantes alergénicos previamente ocultos. Otras reacciones que tienen lugar a altas temperaturas incluyen las reacciones de Maillard, que implican las reacciones entre determinados aminoácidos y azúcares reductores para producir compuestos denominados melanoidinas, que dan un color marrón característico. Las melanoidinas pueden ser más o menos alergénicas que la proteína original actuando como haptenos o reduciendo la absorción de péptidos, respectivamente. Estos hallazgos pueden explicar algunas de las observaciones respecto a las diferencias entre las dietas de eliminación preparadas en casa y las dietas comerciales. Recientemente, se ha demostrado que el tratamiento con calor durante el enlatado de una dieta purificada que contenga caseína, almidón, sacarosa y aceite de maíz puede producir nuevos antígenos que son más inmunogénicos que la dieta no cocinada.

Las alteraciones en el pH de la solución pueden utilizarse para reducir más la antigenicidad de una proteína, además de los cambios en la conformación que se pueden producir a temperaturas elevadas. Sin embargo, la mayoría de los alergenos alimentarios suelen ser bastante resistentes a los tratamientos con ácidos moderados, concretamente con aquellas concentraciones ácidas que imitan las condiciones ácidas del estómago. Por ejemplo, el alergeno de cacahuete «Ara h 2», el alergeno de la soja «Gly m 1», y la ß-lactoglobulina de la leche son resistentes a la digestión ácida a un pH de 2,8, en contraste con los péptidos no alergénicos.

Por tanto, el tratamiento con calor y los ajustes de pH solos no son fiables para reducir la alergenicidad de los compuestos originales de manera significativa, y, como se ha indicado, algunas reacciones pueden, en realidad, aumentar la alergenicidad.

Hidrólisis enzimática

En La Trufa hemos optado por la rotura de una molécula proteica mediante hidrólisis enzimática en fragmentos pequeños, que es la manera más fiable de reducir la antigenicidad.Si hay separación en una secuencia peptídica, es inmunológicamente inactiva. Además, dado que muchos determinantes antigénicos se basan hasta cierto punto en la estructura tridimensional del péptido, la disrupción de la secuencia de aminoácidos circundantes puede conducir a bastantes cambios en la conformación tridimensional, de manera que se pierde la antigenicidad. La hidrólisis de proteínas se consigue utilizando enzimas proteolíticas de tipo alimentario. El hidrolizado resultante varía en composición según el contenido del componente original, la especificidad de las enzimas proteolíticas escogidas, el método mediante el que se produce la hidrólisis y cualquier proceso posterior del producto resultante.

La selección de las enzimas es importante, porque el punto específico en el que actúan las enzimas concretas determina la probabilidad de degradación de los epítopes concretos para las reacciones de hipersensibilidad. Dado que la secuencia de aminoácidos y la estructura tridimensional de los epítopes individuales (o determinante antigénico es la porción de una macromolécula que es reconocida por el sistema inmunitario, específicamente la secuencia específica a la que se unen losanticuerpos, 1 receptores de las células B o de células T) raramente se conocen, el ensayo y el error en la evaluación in vitro es el método habitual mediante el cual se selecciona una enzima hidrolítica concreta. Se han utilizado una serie de proteasas procedentes de varias fuentes, incluyendo el páncreas mamífero, el estómago porcino, las bacterias, los hongos y algunas frutas.

Ultrafiltración

Los hidrolizados suelen contener secuencias residuales de aminoácidos que han sido resistentes a la hidrólisis, más restos de enzimas utilizadas en el proceso de hidrólisis. Por tanto, los hidrolizados contienen una serie de fragmentos que pueden ir desde simples aminoácidos hasta polipéptidos de elevado peso molecular, en función del grado de hidrólisis. La eliminación de los fragmentos más grandes mediante la separación física o la filtración molecular puede tener una influencia significativa sobre la «calidad» del producto final. En La Trufa, la ultrafiltración del hidrolizado es el método utilizado para eliminar este tipo de fragmentos de alto peso molecular.

Evaluación y comparación de las dietas proteicas hidrolizadas

Ingredientes

En La Trufa pensamos en la importancia de seleccionar de forma inicial una dieta proteica hidrolizada que esté basada en una fuente proteica de confianza (pollo, cordero, salmón y atún de alta calidad). Aunque ninguna de nuestras dietas comerciales disponibles actualmente está lo bastante hidrolizada para garantizar la ausencia absoluta de alergenos. Aún y así, es prudente aconsejar a nuestro cliente seleccionar una dieta que no contenga una fuente de proteínas a la que se sabe o se sospecha que el paciente está sensibilizado. Igualmente es importante y se debería tener una consideración secundaria respecto a las fuentes de hidratos de carbono y lípidos como fuentes de posibles alergenos proteicos y (sin probar) como fuentes de antígenos de hidratos de carbono y de lípidos. Las dietas proteicas hidrolizadas disponibles actualmente que se presentan en La Trufa son la solución a todos estos problemas de mercado.

Evaluación nutricional

Se predice que cualquier dieta hidrolizada de La Trufa tiene una digestibilidad proteica y superior a la de la fuente proteica intacta (la natural). De hecho, numerosos estudios han demostrado que los péptidos pequeños se absorben incluso mejor que los aminoácidos libres en el intestino. Por tanto, las proteínas altamente hidrolizadas parecen ser la fuente ideal de aminoácidos para la máxima digestibilidad.

A pesar de la digestibilidad y de la absorción más elevada, la utilización de los aminoácidos parece ser diferente en las fórmulas altamente hidrolizadas en comparación con la proteína intacta. La utilización de nitrógeno parece estar reducida cuando se compara con las fórmulas convencionales. Se ha observado crecimiento reducido, albúmina sérica reducida y urea sérica aumentada en los niños recién nacidos alimentados desde el nacimiento hasta el mes de vida con diversos hidrolizados, en comparación con la alimentación con proteínas intactas o con leche materna. Puede haber alteraciones en la absorción de calcio y fósforo (motivo por el cual de momento solo aplicamos esta tecnología a animales adultos), y diferencias en los perfiles de aminoácidos séricos entre los niños alimentados con proteína de suero de leche y los alimentados con hidrolizados de suero de leche. Se han observado estos aspectos nutricionales reducidos de los hidrolizados proteicos con las fórmulas altamente hidrolizadas y no con las fórmulas moderadamente hidrolizadas, como las disponibles actualmente en las dietas veterinarias comerciales.

Evaluación fisicoquímica e inmunológica

Las pruebas basadas en el laboratorio proporcionan a La Trufa la oportunidad de caracterizar diversas propiedades moleculares e inmunológicas de hidrolizados antes de su incorporación a las comidas completas. La antigenicidad y la alergenicidad de un hidrolizado dependen, en parte, pero no totalmente, del peso molecular de los péptidos restantes. Como se ha indicado anteriormente, cuanto más pequeños son los fragmentos resultantes, menos probabilidades hay de que permanezcan los epítopes residuales. Los análisis fisicoquímicos de los hidrolizados describen la extensión de la hidrólisis y la distribución de los pesos moleculares de los fragmentos peptídicos restantes. Éste es con frecuencia el punto de partida en la selección de un posible hidrolizado.

Sin embargo, es difícil determinar el límite superior en el que los fragmentos peptídicos restantes son lo bastante pequeños como para prevenir los síntomas clínicos en los perros o gatos sensibilizados. De hecho, aunque haya un límite absoluto para todas las proteínas, el límite actual para las proteínas individuales varía, como se ha mencionado, según los epítopes antigénicos dentro de esa proteína.

Asegurándose de que un hidrolizado no tiene péptidos superiores de 3 kDa, o incluso 1 kDa, se aseguraría la mayor posibilidad de eliminar cualquier alergeno residual. Las reacciones de hipersensibilidad en los niños se han identificado incluso en las fórmulas más hidrolizadas. Las posibles explicaciones incluyen la presencia de un alergeno dentro del componente hidrato de carbono, un efecto hapteno o el reensamblaje de epítopes viejos o nuevos in vivo o in vitro durante o después de la formulación. En gran medida, también habría que darse cuenta de que la presencia de fragmentos de más de 5 kDa, o incluso mayores de 10 kDa, no garantiza la alergenicidad. Como se ha detallado previamente, la reducción de los epítopes alergénicos depende de la especificidad por las enzimas proteolíticas, de manera que si cualquier epítope determinado se separa o se rompe se convierte en no alergénico.

Los análisis inmunoquímicos pueden valorar de manera semicuantitativa la reactividad de los hidrolizados con anticuerpos formados previamente. La utilización de ensayos ELISA y RAST para evaluar la unión de anticuerpos residuales es extensa en medicina humana. La capacidad de los productos basados en hidrolizados para inducir una respuesta inmunitaria puede evaluarse utilizando modelos animales, como las pruebas de sensibilidad cutánea pasiva o la hiperinmunización en animal de laboratorio.

Problemas de los hidrolizados

El problema más significativo al que nos enfrentamos los fabricantes de fórmulas hidrolizadas es la inmunogenicidad persistente. Aunque un proceso particular puede reducir significativamente la alergenicidad del producto, no elimina el riesgo de producir una reacción inmunomediada. En las fases iniciales de una hidrólisis enzimática, es habitual que los puntos antigénicos escondidos se expongan y el producto aumente su alergenicidad, que sólo se reduce con más hidrólisis. En los perros extremadamente sensibles, las reacciones de las fórmulas hidrolizadas pueden poner en peligro su vida. A medida que aumenta el número de las fórmulas proteicas hidrolizadas que aparecen en el mercado para su uso en perros o gatos humanos alérgicos, también lo hace el número y el rango de las reacciones de hipersensibilidad documentadas, incluso de anafilaxis. Se ha observado que hacen falta sólo pequeñas cantidades de epítopes alergénicos intactos para producir respuestas mediadas por IgE importantes, o incluso fatales, en individuos sensibilizados. La mejor garantía para producir una dieta no alergénica reside en la producción de aminoácidos purificados y péptidos pequeños. Por desgracia ahí no podemos llegar, el uso extenso de estos productos elementales tiene un coste prohibitivo, tienen poca aceptación por parte de los perros o gatos, y no se consumen fácilmente por vía enteral por su alta osmolaridad.

Respecto a la palatabilidad los péptidos y los aminoácidos producen una serie de sabores. El gusto dulce de algunos aminoácidos y péptidos se conocen desde hace tiempo. Sin embargo, el amargor ofrece el obstáculo más grande para la palatabilidad. La sensación del gusto amargo de los péptidos está, hasta cierto punto, relacionado con su hidrofobia, que, a su vez, es debida a su composición de aminoácidos. Cuando se hidroliza una proteína, los fragmentos peptídicos que contienen cadenas hidrofóbicas se exponen y se pueden saborear. Por tanto, a medida que se realiza la hidrólisis, el gusto amargo tiende a aumentar. Los péptidos con sabor más amargo en la hidrólisis de la soja (marcas de la competencia) tienen lugar entre 4 y 2 kDa. A medida que disminuyen de tamaño los fragmentos peptídicos a menos de 1 kDa, o incluso a aminoácidos libres, disminuye el sabor amargo. Los hidrolizados producidos a partir de proteínas más hidrofóbicas, como la caseína, tienen más probabilidades de tener un gusto amargo que las fuentes de proteínas heterogéneas, como las proteínas de la carne (La Trufa).

También, aunque los aminoácidos individuales y los péptidos pueden tener un gusto amargo, el gusto de un hidrolizado depende de la mezcla de los péptidos, y no puede asumirse que tenga un sabor cualquiera o predecirse fácilmente a partir de la fuente de proteínas con una hidrofobicidad conocida. Por último, las preferencias de gusto entre los mamíferos varían y no son idénticas a las preferencias de gusto humanas. Por ejemplo, la leucina es un aminoácido de sabor amargo para los seres humanos, pero es un potenciador del sabor para los gatos. De hecho, los hidrolizados proteicos se han utilizado desde hace mucho tiempo para aumentar la palatabilidad de los alimentos comerciales para perros y gatos.

En un estudio con 63 perros alimentados con una dieta hidrolizada comercial de pollo, se documentó que la palatabilidad era buena o excelente en 48 (76%), y se describió como escasa por parte de los propietarios de 10 perros (16%) pero sólo fue rechazada por cuatro perros (6%). En otro estudio, aunque no se documentó la palatabilidad, 58 (97%) de 60 perros completaron con éxito un ensayo de alimentación durante 2 meses cuando se les prescribió una hidrolizada de soja, que es consistente con la palatabilidad adecuada de esa dieta. Basándose en los datos publicados hasta la fecha, la proporción de aceptación por parte de los perros alimentados con dietas de proteínas hidrolizadas como dietas de eliminación es similar a los alimentados con dietas de proteínas seleccionadas convencionales.

Aunque la osmolaridad del contenido yeyunal después de una comida normal es moderadamente hiperosmótica (300-350 mOsm/l), la alimentación con soluciones enterales de elevada osmolaridad (hasta 800 mOsm/l) se ha relacionado con la presencia de diarrea en los seres humanos. Osmolaridades más elevadas pueden causar incluso desprendimiento de los enterocitos. En estudios de diarrea aguda en niños, se asocia una osmolaridad de 250 mOsm/l o menos con la mejora en la rehidratación, un volumen inferior de heces y menos vómitos, en comparación con una solución de 311 mOsm/l, lo cual indica una sensibilidad aumentada a la osmolaridad en los procesos de enteritis. Sin embargo, la osmolaridad del contenido yeyunal después de alimentar con una dieta hidrolizada completa no se puede predecir fácilmente, ya que está afectada por otros ingredientes y por el ritmo de vaciado gástrico.

Por tanto, un hidrolizado de proteínas producirá una osmolaridad luminal intestinal diferente cuando se administre como solución, en comparación de cuando se incorpore dentro de una dieta compleja. Se ha determinado que la osmolaridad de una dieta hidrolizada de pollo es de 682 mOsm/l cuando se mezcla 1:1 wt/wt con agua, en comparación con los 293 mOsm/l de una dieta de proteína intacta estándar de mantenimiento. Por tanto, es concebible que las proteínas hidrolizadas y la osmolaridad alta de los alimentos pueda ser perjudicial en algunos perros. Sin embargo, en 46 perros a los que se alimentó con una dieta durante 6 a 8 semanas como parte de una evaluación de sospecha de hipersensibilidad a la comida, sólo cuatro perros desarrollaron heces blandas que habían sido normales con sus dietas originales. También, de los 46 perros, 21 tuvieron síntomas gastrointestinales como parte de su presentación original, y las heces de los 21 mejoraron con la dieta hidrolizada. Esta combinación de hallazgos sugiere que la diarrea hiperosmótica no es un problema significativo con dietas de La Trufa.

Utilización y evidencia de la eficacia de las dietas de proteínas hidrolozadas

Cuando se consideran los documentos sobre la eficacia de las dietas hidrolizadas, habría que recordar que, además de la hidrólisis del componente proteico, puede haber factores nutricionales responsables de las mejoras clínicas documentadas. Las variables nutricionales que pueden afectar a las respuestas clínicas incluyen la digestibilidad de la dieta, la corrección de las deficiencias de vitaminas o minerales, una proporción baja de ácidos grasos. (n)-6/n-3, y el potencial para un efecto inmunomodulador de las isoflavonas (genisteína) dentro de la dieta, sobre todo en los casos de enfermedad intestinal. Un estudio para demostrar definitivamente la eficacia de la hidrólisis proteica sola debería comparar dos dietas en las que la única diferencia fuese que una de las dietas tuviera el componente proteico hidrolizado.

Dietas de eliminación

El primer papel para la utilización de las dietas de proteínas hidrolizadas es para el diagnóstico o el tratamiento de la hipersensibilidad a los alimentos en todas sus manifestaciones. Siempre que se recomiende mejorar una dieta con proteínas nuevas, debería considerarse la opción de una dieta de proteínas hidrolizadas. Cada vez más, los perros o gatos felinos y caninos están expuestos a una amplia variedad de fuentes proteicas a medida que aumenta el número de dietas comerciales. La identificación de una verdadera proteína nueva presentada para la evaluación de la hipersensibilidad dietética puede ser difícil. Las dietas de proteínas hidrolizadas permiten mayor confianza en la instigación de un ensayo de eliminación cuando la historia dietética es incierta o revela la exposición previa a múltiples proteínas.

Se ha documentado que las dietas de proteínas hidrolizadas son efectivas y bien toleradas cuando se utilizan como dietas de eliminación para el diagnóstico de reacciones alimentarias adversas en perros. En estos estudios, la implicación del propietario fue excelente, y del 73 al 97% de los perros completaron los períodos del ensayo de 6 a 8 semanas. Las elevadas tasas de finalización son similares o superiores a las documentadas por los autores cuando utilizan dietas caseras o dietas comerciales de proteínas nuevas (64-80%) para la eliminación de ensayos de dietas.

Enfermedad inflamatoria del intestino (EII)

Se ha probado que las dietas con proteínas nuevas son efectivas en perros y gatos con cierto grado de enfermedad inflamatoria de intestino delgado y grueso. Estudios de Guilford documentaron que en 16 gatos con síntomas gastrointestinales crónicos en los que las pruebas de eliminación habían demostrado hipersensibilidad dietética, todos ellos tenían infiltrados inflamatorios de moderados a graves en por lo menos una región del intestino. Los infiltrados celulares eran linfocíticos (sistema linfático), linfocítico-plasmocíticos (la mayoría de los casos) o eosinofílicos (en dos casos se apreciaba una coloración rosada a nivel celular de los tejidos). Todos los gatos respondieron completamente a la dieta de eliminación sola, sin necesidad de inmunosupresión. En un informe de 13 perros con colitis linfocítica-plasmocitaria (CLP), los síntomas clínicos se resolvieron en todos los perros con la introducción de una dieta de proteína nueva, y 9 de los 11 perros recayeron cuando se volvió a introducir la dieta original. En un informe posterior de 6 gatos con CLP, todos respondieron completamente a una dieta de eliminación. Se ha documentado una respuesta clínica completa a una dieta de eliminación de un gato con infiltrados linfocíticos duodenales e ileales (en una interrupcuión del transito del sistema gastrointestinal) tan marcados que se hizo un diagnóstico histopatológico de linfosarcoma intestinal. Estos informes destacan la importancia de la dieta como fuente de antígenos en un grupo de casos de EII.

Las dietas de proteínas hidrolizadas tienen ventajas sobre una dieta de proteína nueva intacta en el manejo de la EII, porque hay menos preocupaciones sobre la sensibilización a la nueva dieta durante la fase inicial del tratamiento. La preocupación sobre la hipersensibilidad dietética adquirida nuevamente ha conducido al concepto de utilizar «proteínas sacrificables» cuando se tratan alteraciones intestinales con pérdida de tolerancia oral. Teóricamente, las dietas de proteínas hidrolizadas deben conducir a una mejora más rápida de las respuestas inmunitarias inadecuadas dirigidas contra los antígenos dietéticos nuevos que están contribuyendo a prolongar la enteritis. De manera anecdótica, las dietas de proteínas hidrolizadas parecen ser adyuvantes efectivos en la terapia farmacológica, e incluso como terapia única en la EII. Se ha documentado la resolución clínica con mejora histopatológica en cuatro de seis perros con EII refractaria cuando se trataron únicamente con una dieta hidrolizada. Aunque pequeños e incontrolados, estos resultados apoyan el papel del hidrolizado, porque 5 casos tuvieron dietas de eliminación que habían fallado previamente utilizando proteínas nuevas intactas.

Enteritis aguda

La enteritis aguda de cualquier causa puede conducir a la sensibilización temporal a los antígenos de la comida, lo que prolongaría los síntomas clínicos. Los adyuvantes bacterianos, como las fimbrias de Escherichia coli enterotoxigénica, los lipooligosacáridos de Campylobacter y la toxina del cólera pueden inducir a la sensibilización a las proteínas ingeridas si se administran asiduamente. Si hay sensibilización durante la fase de enteritis aguda, alimentar con una dieta hidrolizada durante la recuperación de una enfermedad intestinal debería eliminar dicho efecto.

No se ha evaluado el efecto de alimentar con una dieta hidrolizada durante la recuperación intestinal en perros o gatos. Sin embargo, cada vez está más claro que la introducción inicial de alimentos después de una lesión grave de la mucosa puede restaurar más rápidamente la permeabilidad normal, disminuir la translocación bacteriana, disminuir el tiempo de normalización de la conducta, el apetito, el vómito y la diarrea, y disminuir la mortalidad. También se ha observado que la forma de la dieta es importante durante la recuperación. En estudios de Mark documentaron que la recuperación intestinal en los gatos después del tratamiento con una dosis tóxica de metotrexato se maximizó cuando se dio de comer una dieta compleja, y empeoró cuando se dio de comer una dieta de aminoácidos purificados.

Estos hallazgos concuerdan con el hecho de que la recuperación intestinal depende de la producción de factores tróficos, como el glucagón-like péptido-2 (GLP-2) y la insulina-like growth factor-1 (IGF-1). El íleon y el colon son las principales localizaciones intestinales de síntesis y secreción de GLP-2 y IGF-1, que se liberan en respuesta a la presencia de nutrientes, sobre todo péptidos, en el lumen intestinal. Por tanto, los nutrientes luminales son esenciales para la recuperación máxima y rápida de la mucosa, la cual está altamente estimulada por el GLP-2 y el IGF-1 derivados entéricamente. Por tanto, los aspectos de cuándo alimentar con dietas semielementales son, en función del procedimiento de hidrólisis, si hay menos estimulación para la recuperación intestinal y si el beneficio especulado de evitar la hipersensibilidad transitoria o persistente a la comida es superior al riesgo de perjudicar la adaptación intestinal. Algunos estudios han demostrado que las vellosidades intestinales mejoran después de la inanición cuando se alimenta con hidrolizados, en comparación con las proteínas intactas o los aminoácidos libres. Sin embargo, en otros estudios se ha observado que las proteínas altamente hidrolizadas empeoran la recuperación intestinal.

Es probable que el grado de hidrólisis incorporado actualmente en La Trufa para la producción de dietas de hidrolizados en medicina veterinaria no tenga ningún efecto perjudicial sobre la recuperación intestinal después de una lesión de la mucosa. De hecho, puede ser que el componente oligopeptídico sea ideal para alimentar en las enteropatías inflamatorias crónicas. Ésta es un área que justifica la realización de más estudios.

Prevención de la hipersensibilidad a la comida

Quizás uno de los trabajos más interesantes sobre los hidrolizados proteicos ha sido el descubrimiento reciente de los también denominados péptidos «tolerogénicos» en las fórmulas parcialmente hidrolizadas. Fritsche investigó si la tolerancia oral podía inducirse con hidrolizados proteicos. El autor investigó una fórmula parcialmente hidrolizada y una fórmula de proteína de suero de leche altamente hidrolizada, y vió que la fórmula parcialmente hidrolizada era capaz de inducir tolerancia inmunológica a la proteína intacta cuando se administró antes y durante la sensibilización experimental, mientras que la fórmula altamente hidrolizada no lo hizo. El significado de estos hallazgos es que introducen la posibilidad de inducir tolerancia en un paciente sensibilizado incluso cuando el paciente está sensibilizado a la proteína original. Mientras no haya péptidos lo bastante grandes para inducir la respuesta mediada por IgE, pero haya fragmentos lo bastante grandes para ser de algún modo antigénicos, el establecimiento de la tolerancia a la proteína original puede estar acelerado.

Además, si la alimentación de un hidrolizado se considera una medida profiláctica en perros o gatos «en riesgo» de desarrollar una hipersensibilidad a los alimentos, la inclusión de algunos antígenos de bajo peso molecular puede ser ventajosa. Estos hallazgos hacen surgir la posibilidad de que los hidrolizados pueden desempeñar un papel en la prevención de la hipersensibilidad en los individuos que tienen riesgo así como para tratar a los individuos ya sensibilizados. En los niños de riesgo elevado que son incapaces de alimentarse completamente de leche materna, existen evidencias de que la alimentación prolongada con una fórmula hidrolizada, en comparación con la fórmula de leche de vaca, reduce la alergia infantil y durante la niñez a la leche de vaca.

Insuficiencia pancreática exocrina

El beneficio de las dietas de proteínas hidrolizadas para el tratamiento de la insuficiencia pancreática exocrina (IPE) debería argumentarse basándose en el incremento de la digestibilidad y la reducción de la antigenicidad. La predigestión de la proteína parece beneficiar intuitivamente los casos de IPE. Sin embargo, no existen evidencias de que haya malnutrición proteica después del tratamiento con éxito de la IPE. Es probable que las endopeptidasas del borde de cepillo intestinal compensan la pérdida de proteasas pancreáticas y permiten la distensión adecuada de proteínas y péptidos. Independientemente de esto, se han documentado reacciones adversas a la comida en un 10% de perros con IPE. Biourge y Fontaine documentaron la eficacia de una dieta de hidrolizado de pollo en tres Pastores Alemanes con IPE, y reacciones adversas a la comida, que se habían tratado de manera inadecuada durante un período prolongado. En los tres perros, la calidad fecal, los síntomas dermatológicos y el peso corporal mejoraron a las 3 semanas de empezar la dieta. Aunque éste fue un estudio no controlado, con números inadecuados para sacar conclusiones, los resultados son lo bastante interesantes como para sugerir que las dietas de proteínas hidrolizadas pueden ser beneficiosas en el tratamiento de los casos refractarios de IPE.

Resumen

Aunque la hipersensibilidad verdadera a la comida es relativamente poco habitual en los perros y los gatos, es un diagnóstico diferencial importante para la enfermedad cutánea pruriginosa crónica, así como para la enfermedad gastrointestinal. Dado el ritmo siempre creciente de las proteínas dietéticas a los que están expuestos nuestros perros y gatos, las dietas de proteínas hidrolizadas ofrecen una opción convenientemente probada para el diagnóstico y el tratamiento de la hipersensibilidad a la comida. A medida que aumenta la experiencia con las dietas de proteínas hidrolizadas en medicina veterinaria, así debería hacerlo nuestra apreciación del grado de beneficios en enfermedades como la EII, la enteritis aguda y la IPE. Es difícil comparar las dietas hidrolizadas de La Trufa disponibles actualmente, más allá de su nivel óptimo de hidrólisis, y probablemente difiere en función de la proteína, del paciente y del proceso patológico. El grado de hidrólisis utilizado actualmente en las dietas veterinarias puede ser ideal desde las perspectivas nutricionales y de palatabilidad, pero no puede garantizar la ausencia de alergenos intactos. Por tanto, la utilización de nuestras dietas de proteínas hidrolizadas no elimina la necesidad de una historia dietética detallada cuando se sospecha una hipersensibilidad alimentaria.